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DEBE Y HABER


DEBE Y HABER

Estimados amigos de Profeland:
No, no me he vuelto loca ni ahora me dedico a la contabilidad. 
El título de esta entrada nada tiene que ver con la economía o con las deudas, aunque estemos en tiempos de crisis, sino con el mal uso que se hace en la sociedad española actual de  los verbos DEBER y HABER, además de otras cuestiones que también trataremos. 
Acabo de llegar de pasar el fin de semana fuera y he venido escuchando la radio, medio de comunicación que me encanta y que oigo con frecuencia y me he puesto de mal humor mientras escuchaba primero a una psicóloga y luego a un especialista en geriatría que, como viene siendo cada vez más habitual, hacían un mal uso del verbo DEBER. Pero también en la prensa escrita, en la tele e incluso entre personas que pertenecen a mi mismo gremio (la enseñanza de español como lengua extranjera), se oyen barbaridades cada día más repetidas. 

Existe una gran confusión entre DEBER Y DEBER DE. El primero indica obligación, mientras que el segundo expresa probabilidad. Como leemos en la RAE (Diccionario panhispánico de dudas):

2. Funciona como auxiliar en perífrasis de infinitivo que denotan obligación y suposición o probabilidad:
a) deber + infinitivo. Denota obligación: «Debo cumplir con mi misión» (Mendoza Satanás [Col. 2002]). Con este sentido, la norma culta rechaza hoy el uso de la preposición de ante el infinitivo: «Debería de haber más sitios donde aparcar sin tener que pagar por ello» (Mundo [Esp.] 3.4.94).
b) deber de + infinitivo. Denota probabilidad o suposición: «No se oye nada de ruido en la casa. Los viejos deben de haber salido» (Mañas Kronen [Esp. 1994]). No obstante, con este sentido, la lengua culta admite también el uso sin preposición: «Marianita, su hija, debe tener unos veinte años» (VLlosa Fiesta [Perú 2000]).

Sin embargo, incluso nuestro recién estrenado rey, Felipe VI, en su discurso de coronación )y no sabemos si sería la reina, periodista ella, quien le asesorara en este sentido) llenó el acto de "debemos de hacer", "debo de realizar", con carácter de obligatoriedad.

Por otra parte y en cuanto al verbo HABER como impersonal, cada vez escuchamos y leemos más expresiones como "habían tres coches". Leemos en el diccionario panhispánico:

No obstante, la excepcionalidad que supone la existencia de un verbo impersonal transitivo, sumado al influjo de otros verbos que comparten con haber su significado «existencial», como estar, existir, ocurrir, todos ellos verbos personales con sujeto, explica que muchos hablantes interpreten erróneamente el sustantivo que aparece pospuesto al verbo haber como su sujeto y, consecuentemente, pongan el verbo en tercera persona del plural cuando dicho sustantivo es plural: «Hubieron muchos factores que se opusieron a la realización del proyecto» (Expreso [Perú] 22.4.90); «Entre ellos habían dos niñas embarazadas» (Caretas [Perú] 1.8.96); incluso se ha llegado al extremo de generar una forma de plural hayn para el presente de indicativo, con el fin de establecer la oposición singular/plural también en este tiempo: «En el centro también hayn cafés» (Medina Cosas [Méx. 1990]). Paralelamente, se comete también el error de pluralizar el verbo conjugado cuando haber forma parte de una perífrasis: «Dice el ministro que van a haber reuniones con diferentes cancilleres» (Universal [Ven.] 6.11.96). Aunque es uso muy extendido en el habla informal de muchos países de América y se da también en España, especialmente entre hablantes catalanes, se debe seguir utilizando este verbo como impersonal en la lengua culta formal, de acuerdo con el uso mayoritario entre los escritores de prestigio.



Una tercera cuestión que quiero comentar es la costumbre actual de la expresión afrancesada "sustantivo+a+infinitivo". (Casi) Todos estamos ya acostumbrados a escuchar o leer, por ejemplo: "temas a tratar en la conferencia" o "pautas a seguir". Leemos sobre este asunto en la RAE:

3. sustantivo + a + infinitivo: temas a tratar, problemas a resolver, etc. Estas estructuras sintácticas son calcos del francés y su empleo en español comenzó a propagarse en el segundo tercio del siglo XIX. En el ámbito de la economía están ya consolidadas expresiones como cantidad a ingresar, cantidad a deducir, que permiten, incluso, la omisión del sustantivo: A ingresar: 25 euros. Son frecuentes en el terreno administrativo y periodístico expresiones idénticas a las anteriores, como temas a tratar, problemas a resolver, ejemplo a seguir, etc. Estas construcciones resultan más breves que las tradicionales españolas: problemas que hay que resolver, ejemplo que se debe seguir, etc. Su uso es especialmente frecuente cuando funcionan como sujeto o como atributo en oraciones copulativas: Los temas a tratar son dos; Esas son las cuestiones a dilucidar. En español solo son aceptables en algunos casos, por lo que se recomienda tener en cuenta las siguientes orientaciones generales:
a) Si la preposición a admite su sustitución por las preposiciones por o para, o el relativo que, sin que sea necesario cambiar la estructura de la construcción y sin que cambie el significado, debe desecharse la construcción galicada: Tenemos dos asuntos a tratar (mejor Tenemos dos asuntos que tratar); No hay más asuntos a discutir (mejor No hay más asuntos que/por/para discutir). Con respecto al uso de por en lugar de a, es necesario señalar que la construcción con por posee un matiz significativo adicional; así, no es exactamente lo mismo cantidad por pagar que cantidad a pagar: cantidad por pagar es ‘cantidad que queda todavía por pagar’, e implica que se han satisfecho otros pagos anteriormente, mientras que cantidad a pagar es, simplemente, ‘cantidad que hay que pagar’.
Por ahora creo que ya os dejo pensar un poquito en la cuestión.
¡Pasadlo bien!

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